sábado, 13 de julio de 2013

Hasta en el desierto hay un oasis

oasis

Este año ha sido complicado. Ha habido cosas buenas y cosas que esta vez no diré que son "no tan buenas"...esta vez diré que si, que ha habido cosas malas... malamente necesarias para entender, aprender, crecer y cerrar ciclos, pero malas en esa esencia interna que genera el dolor de las situaciones que no pueden mejorar en un instante y que por ende, deben cerrar inconclusas.

Siempre he pensado que uno debe poder cerrar los ciclos por completo. Nunca "tirar la puerta" ferozmente sino cerrarla suavemente. No pensando en abrirla nuevamente pero si pensando en que tras esas puertas que cerramos dejamos mucho de nosotros y de otros que merecen lo mejor que podamos dar incluso si no nos han dado felicidad al 100%.

Esta semana alguien conversaba conmigo y me instaba a decir y hacer para cerrar esos ciclos inconclusos y yo, realmente me sentí algo cansada. ¿Para qué insistir en algo que no me deja nada bueno? A veces (creo esta vez) como que es mejor darse la media vuelta y no mirar atrás y dejar que el malestar pase como pasa una mala gripe. Porque insistir en algo que no me deja a la final más que el sinsabor, pues como que no me va. Yo creo que hay que dejar correr las aguas y observar a detalle eso que tanto nos duele o nos molesta. Porque hay si que identificar cuál ha sido el error.

Es a la final haber equivocado el camino... ¿discutirlo? ¿analizar por qué las otras personas hacen o dejan de hacer?.. no.. creo que el punto no es analizar al otro sino analizarse uno mismo, ver por qué dimos esos pasos y por qué tomamos ese camino que nos ha lastimado; identificar eso que nos lleva allí y aprender de esto que transitamos para no cometer de nuevo el mismo error.
¿Duele? SI, definitivamente si. Pero hasta con el dolor hay que jugarse un poco y aprender de él lo que no hemos aprendido sanamente. No queda de otra. Es como un niño que toca la hornilla caliente: Obviamente se quema y le duele pero de eso aprende a no tocarla más... 
Una parte de mi insistirá de por vida en algo simple: Nadie tiene derecho o motivo válido para lastimar o empujar a otros a un lado gris. Pero otra parte de mi agradece el haber pasado cosas duras a sabiendas de que eso me ha hecho crecer internamente
Soy una persona que en general tiene mucho empuje y mucha fuerza interna. De todo me levanto y rápido, la vida me ha enseñado que uno debe ser protagonista del mundo; que uno debe "montarse en el tren de la vida" no como pasajero sino como conductor. He aprendido también que quien se queda indiferente a lo que sucede en el escenario, simplemente fracasa tarde o temprano en una o muchas cosas sin haber aprendido lo esencial. Que el miedo es la peor y más deprimente excusa que existe para no dar pasos. Que el costumbrismo apaga la fuerza del corazón. Que la mentira por pequeña que sea siempre daña. Que la apatía jamás es una opción. Que la falta de solidaridad es característica de alguien vacío, jamás de un luchador y menos aún de lo que llamamos "buenas personas". Que la inmadurez y esa insistencia absurda de querer ser siempre como niños nos impide ser del tamaño de los retos que la vida naturalmente tiene. Que el conformismo te impide avanzar. Que la falta de comunicación es en si un indicador del vacío emocional. Que la falta de valor y de honestidad se combinan solo en quienes no tienen algo por lo cual luchar y vivir.. que el egoísmo nace del odio y del desamor.. y que la falta de amor es en si el origen de todos los males que nos pueden agobiar.

He reflexionado a lo largo del tiempo y actúo en consecuencia para que a mi vida - tal como lo puse en un perfil recientemente - solo llegue lo bueno. Gente que sume, situaciones que aporten. Lo malo, la gente que solo resta o que solo sabe destruir sueños; eso no lo quiero, no lo necesito y no lo acepto. Depuración, ese es el nombre de esto. Depuración emocional. Y lo escribo a corazón abierto, lo escribo porque siento que la vida es como lo he dicho muchas veces, la mejor aventura que merece ser vivida a plenitud.
Y del título del post "Hasta en el desierto hay un oasis".. es cierto. Hasta en el desierto más árido,  crece siempre algo bueno. Todos tenemos campos verdes y hermosos y ciertamente algún desierto.. y en ese desierto siempre hay un oasis esperando...cada quien es dueño de su propio oasis. Y hay que cultivarlo para que se haga próspero y bueno. Con el tiempo, el oasis sustituye al desierto y se hace campo florido !!!
Shalom para cada uno de nosotros.

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