viernes, 31 de enero de 2014

Agradeciendo cada día

 

No-olvides-orar-este

Mucha gente no ora. No tienen tiempo, no tienen ganas, tienen "otras cosas más importantes que hacer"... Definitivamente la oración, está en desuso.

No es mi caso. Me gusta orar. Creo que es mi manera de conectarme a D-os, de decirle todo eso que aunque Él ya sabe, yo necesito confiarle. Porque orar me confiere ese instante de relajación y de entrega que ningún humano podría darme.

Yo creo que uno debe agradecer todo, desde lo bueno hasta lo no tan bueno. Porque como sea, el simple hecho de que se nos regale un día más de vida, implica que tenemos un día más para cambiar y mejorar. Y ya eso es ganancia. Y porque al orar, irremediablemente reflexionamos y nos comenzamos a preguntar qué es eso que necesitamos que cambie en nuestra vida. Y al plantearlo, comenzamos a buscar en nuestra mente opciones para resolverlo. Vaya reflexión entomces.

Yo al acostarme suelo orar y pido por cada persona que haya cruzado mi vida. Esté o no. Viva o no. Porque cada una me ha dejado algún aprendiza. Y al orar, pido que le vaya bien y que me vaya bien a mi y que ese aprendizaje me sea comprensible. También pido que toda atadura negativa que sintamos, se anule para liberar en perdón y amor. Porque con todos tenemos cosas buenas y no tan buenas  a lo largo del camino pero todo es aprendizaje.

Cada mañana, oro dando gracias por ese nuevo día y pido que me de la capacidad de aprender de todo cuanto viva.

He aquí una pequeña oración judía muy hermosa. Lo hermoso radica en agradecer a D-os ese nuevo día en el cual nuestra alma está en el aquí y en el ahora con nosotros, porque eso significa que estamos vivos...

"Modé aní lefaneja, mélej jai vekaiam, shehejezarta bi nishmatí bejemla, rabá emunateja"

Te doy gracias a Ti, Rey viviente y Eterno, que me has devuelto mi alma con compasión; ¡Grande es Tu fidelidad!

Shalom

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