sábado, 11 de julio de 2009

A una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis...

chisme Hoy me han pedido este tema, que tiene cientos de colas. Los hombres - y hoy día algunas mujeres también - parecen no comprender que ser hombre implica ser caballero.  Muchas veces los descubrimos comentando las intimidades que dicen haber tenido con una mujer. Comentan hasta la manera en la cual la afectada se haya comportado no solo en la cama sino hasta fuera de ella. Supongo que es una forma de hacer ver cuán machos han sido, de hacer saber que una mujer les ha escogido aunque sea para pasar el rato.

desnudos-1 Tenemos la mala costumbre de pensar que es culpa de la mujer por dejarse convencer. Pero vamos a ser honestos, el hecho de tener relaciones sexuales con alguien, es delicado, es íntimo, no es un acto del cual se deba estar hablando. Y no por pudor sino por respeto. Lo mismo da comentar que pasar las fotos de las relaciones sin consentimiento de ambas partes. Es una forma humillante de despreciar ese hermoso regalo que recibe quien toma y disfruta esa entrega.

Siempre he creído que para ser hombres, falta mucho más que tener "algo" entre las piernas. Hace falta mucho más que tener bigote y espuela. Para ser hombre, hay que saber ser un caballero de palabra y hecho, hay que saber tratar a una mujer, hay que saber tener honor y palabra, hay que ser responsable.

silencioLastimosamente no todos los padres recuerdan enseñarle esto a sus hijos. Y dejan de decirles algo simple pero efectivo: "UN HOMBRE NUNCA CUENTA SUS INTIMIDADES, NUNCA HABLA DE UNA MUJER!...

Posiblemente al enseñarles estos detalles, tendríamos menos hombres maltratadores que no solo hablan mal de las mujeres sino que las utilizan para luego desecharlas pretendiendo ser ellos los afectados. Quieren una mujer virgen pero una vez que la consiguen, la humillan contando sus intimidades. La exponen hasta más no poder. Y si luego están con una chica que ya ha tenido pareja, peor entonces pues luego de tenerla, la hacen ver como una prostituta fácil de obtener.

Quien me pidió el tema (y debo decir que es un hombre), dijo algo muy sensato: "Hay muchachos - y adultos también - que le proponen a las amigas ir a la cama....y ellas acceden... y después andan hablando de la mujer que los hizo felices. Y se vanaglorian con los amigos...  si a mi hijo lo oigo decir eso, lo voy a reprender!!!"

DigiCamTomemos ese ejemplo como norma: Jamás permitamos que nuestros hijos, sobrinos, ahijados o amigos hablen de una mujer. Si lo hacen, digamos en voz alta "APRENDE A SER HOMBRE, UN HOMBRE NO HABLA DE LAS MUJERES". Solo así, estaremos poniendo un freno a semejante humillación. Pensemos que hoy hablan de otra. Pero mañana pueden hablar de nosotras, de nuestras hijas, ahijadas, sobrinas o amigas... No debemos ni podemos ser indiferentes.

Les dejo un poema escrito por Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez; México, 1651 - 1695). Como pueden ver, ya en esos lejanos años, el problema estaba presente...

Hombres Necios Que Acusáis

Sor Juana Inés de la Cruz

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si la incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thaís,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

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